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viernes, 28 de octubre de 2011

Euskadi, ETA: recuerdos personales (y 10)


A los pocos años me fui de Euskadi. No porque tuviera nada contra los vascos. Conocí algunos. No muchos. No tengo nada contra los vascos. Ni contra los abertzales. Conocí algunos. No muchos. Por no tener animadversión, ni la tenía contra ETA. Eso si, su ideología no me gustaba. Sus métodos... bueno... sus métodos menos. Me marché por nostalgia. Los jardines de Irún llegaron a aparecerme como los prados de mi pueblo. Me hacía viejo. ¡La vida!

Repito, por nostalgia. Y no por su opción armada. Pues la Historia nos enseña que han cogido las armas todos: el PSOE, en el 36, defendió la República fusil en mano; y el Partido Comunista de España, igual; y los anarquistas idem de lienzo... ¿Y que podemos decir del PP?: sus mayores tomaron las armas para derribar la República. La lucha armada no la descarta nadie. Nadie. A mi no me engañan con esa cantinela de la no violencia.

No, no era por eso. Creía y creo, simplemente, que su lucha no es la mía. Nada mas. Y para mas inri la deriva criminal posterior: se ha ganado, a pulso, el odio de buena parte del pueblo español. Eso de socializar el dolor, ¡no! ¡Machácate tu los huevos! O si no sabes cómo conseguir tus objetivos, vete a casa hijo puta, pero no la pagues con los demás, que no tienen culpa de tus errores. 

Por otra parte, la mayor parte de las veces, a partir de lo de Hipercor, sus acciones solo servían a la mas negra reacción, al mas intolerante españolismo, reverdecían a la derecha mas extrema. Alentaban al PP.

No era ya aquella ETA de la que decía Bergamín que obedecía a su pueblo, como el pájaro obedece al viento. Se había creído dueña del firmamento y volaba por donde le daba la gana.

De modo que por eso, porque sus atentados le servían de alimento a la reacción, ahora que ETA ha declarado el cese definitivo de sus actividades armadas, esos sectores reaccionarios, derechistas, fascistas, nazis... no hacen mas que ladrar. No le gusta nada su decisión.

El colofón de su degradación moral fue, todos lo sentimos arrugados los corazones, el asesinato de Miguel Angel Blanco. Yo estaba en Almería. De vacaciones. Hasta allí llegó ETA. 

Viendo las manifestaciones para salvar la vida de ese joven me emocionaba recordando un 27 de septiembre de 1975 que, con el alma en vilo, esperábamos el perdón del Estado Franquista para esos luchadores por la libertad y contra el fascismo. No llegó el perdón del franquismo. ni el de ETA. Los 5 del 75 fueron asesinados y Miguel Angel Blanco también.
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Ese verano de 1997. En Almería. Viendo las manis de repulsa a ETA y oyendo los gritos de ¡Libertad! ¡Libertad!, pensé que allí no estaba todo el pueblo vasco. Faltaba una parte. Una parte que no tenía el valor moral de salir a la calle para  gritar por dos cosas: contra el asesinato que repudiaban y por sus reivindicaciones nacionales. 

No tenían valor, porque la organización que habían adorado -esa ETA, que en versos de Bergamín, obedecía a su pueblo como el ave al viento- estaba cometiendo un crimen. Y se quedó en casa. Si hubiera estado el pueblo vasco en conjunto se hubiera gritado ¡Libertad! y ¡Askatasuna! indistintamente. 

Empero solo se oía ¡Libertad!. Y no es lo mismo Libertad que Askatasuna. Aunque pueda parecerlo. Significan cosas distintas. Y ese problema está aun por resolver. Aunque ETA haya dejado las armas. 

Y si no... el tiempo nos lo dirá.

FIN

jueves, 12 de abril de 2007

Reseñas del 'Sectario' y sus amigos: 'El Negro'

“Caminar conociendo” empezó sus reseñas declarando que, principal y casi exclusivamente, las haría de libros escritos por amigos; o de aquellos que, no siendo amigos, la tomaran en serio y se los enviaran. Era un punto de vista radicalmente subjetivo, sectarísimo. Pero, ahora, este que escribe, El Sectario, ha tomado por suyo ese punto de vista, recordando que ya Pepe Bergamín –quizás el mayor escritor español contemporáneo- lo justificó diciendo que él no podía ser objetivo porque no era objeto... pues eso.

El Sectario anuncia que las reseñas serán –ya lo siente- algo cortas porque no tiene tiempo en detenerse en detalles que, por otra parte, no serían importantes mas que para él.

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EL NEGRO


El Ateneo Obrero de Gijón ha publicado hace poco “EL Negro”, primera novela de la “Tetralo­gía de Gijón” que tendrá por escenario a la villa asturiana. Sexto relato de la colec­ción “Zigurat” que dirige el poeta David González y por cuya sugerencia le fue enviado al Sec­tario por el director del ateneo D. Luis Pascual; y relato doble o triplemente negro, o más: por su tema, por su trama, por la postura de los personajes, por la portada, por las ilustracio­nes...

El protagonista de la novela trabaja de negro para el hijo del editor Hueco –nom­bre muy gráfico- y relata en primera persona sus problemas en Gijón pero remitiéndose con­tinuamente a su vida de joven en Canarias, franquista y soplón. Todo lo cual permite al au­tor, Jesús R. Castellano, denunciar la explotación de estos escritores condenados a dar lus­tre a las botas de unos personajes inútiles pero pertenecientes a un estado o clase superior; y, tam­bién, de paso exponer, con cruel desnudez, la servidumbre a que estos ‘negros’ se ven aboca­dos hacia esos editores sin escrúpulos, sinvergüenzas que lo único que quieren es vender más y más ejemplares, aunque no sean mas que basura. Trama alucinante (quizás por el exce­sivo número de ‘rayas’ de coca que se mete el ‘negro’ entre pecho y espalda) y que, cómo no, acaba con un asesinato; personajes marginales, miserables, ajenos a esa “ESPAÑAVABIEN” pue­blan el relato. Que ustedes lo disfruten.


DE LAS PAGINAS 45, 46, y 47 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', ´NÚMERO 9