Roque Dalton: LOS POLICIAS Y LOS GUARDIAS
///
Siempre vieron al pueblo
como un monton de espaldas que corrían para allá
como un campo para dejar caer con odio los garrotes.
Siempre vieron al pueblo como el ojo de afinar la puntería
y entre el pueblo y el ojo
la mira de la pistola o la del fusil.
(Un día ellos también fueron pueblo
pero con la excusa del hambre y del desempleo
aceptaron un arma
un garrote y un sueldo mensual
para defender a los hambreados y a los desempleadores.)
Siempre vieron al pueblo aguantando
sudando
vociferando
levantando carteles
levantando los puños
y cuando más diciéndoles: "Chuchos hijos de puta el día les va a llegar".
( Y cada día que pasaba
ellos creían que habían hecho el gran negocio
al traicionar al pueblo del que nacieron :
"El pueblo es un montón de débiles y pendejos —pensaban—
qué bien hicimos al pasarnos del lado de los vivos y de los fuertes").
Y entonces era de apretar el gatillo
y las balas iban de la orilla de los policías y los guardias
contra la orilla del pueblo
así iban siempre
de allá para acá
y el pueblo caía desangrándose
semana tras semana año tras año
quebrantado de huesos
lloraba por los ojos de las mujeres y los niños
huía de espanto
dejaba de ser pueblo para ser tropel en guinda
desaparecía en forma de cada quién que se salvó para su casa
y luego nada más
soló los Bomberos lavaban la sangre de las calles.
(Los coroneles los acababan de convencer:
"Eso muchachos —les decían—
duro y a la cabeza con los civiles
fuego con el populacho
ustedes también son pilares uniformados de la Nación
sacerdotes de primera fila
en el culto a la bandera el escudo el himno los próceres
la democracia representativa el partido oficial y el mundo libre
cuyos scrificios no olvidará la gente decente de este país
aunque por hoy no les podamos subir el sueldo
como desde luego es nuestro deseo".)
Siempre vieron al pueblo
crispado en el cuarto de las torturas
colgado
apaleado
fracturado
tumefacto
asfixiado
violado
pinchado con agujas en los oídos y los ojos
electrificado
ahogado en orines y mierda
escupido
arrastrado
echando espumitas de humo sus últimos restos
en el infierno de la cal viva.
(Cuando resultó muerto el décimo Guardia Nacional. Muerto por el pueblo
y el quinto cuilio bien despeinado por la guerrilla urbana
los cuilios y los Guardias Nacionales comenzaron a pensar
sobre todo porque los coroneles ya cambiaron de tono
y hoy de cada fracaso le echan la culpa
a "los elementos de tropa tan muelas que tenemos".)
El hecho es que los policías y los guardias
siempre vieron al pueblo de allá para áca
y las balas sólo caminanba de allá para acá.
Que lo piensen mucho
que ellos mismos decidan si es demasiado tarde
para buscar la orilla del pueblo
y disparar desde allí
codo a codo junto a nosotros.
Que lo piensen mucho
pero entre tanto
que no se muestren sorprendidos
ni mucho menos pongan cara de ofendidos
hoy que ya algunas balas
comienzan a llegarles desde este lado
donde sigue estando el mismo pueblo de siempre
sólo que a estas alturas ya viene de pecho
y trae cada vez más fusiles.
__________
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año V. Número 14, marzo de 1985.
Responsable: Julio Valle-Castillo
Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)
(*) El título es nuestro
A la revista 'Caminar Conociendo', nº 9, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
viernes, 12 de febrero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
René Depestre: Más allá (*)
(homenaje, recuerdo y reconocimiento al martirizado pueblo haitiano que nos legó su rebeldía contra los esclavizadores y triunfó encabezado por sus jefes esclavos como ellos, en uno de sus hijos, el poeta René Depestre)
René Depestre: Intemperies 99
A Pierre Tournier
+
Más allá de las viñas anegadas
más allá de las casas estalladas
y de los sueños evaporados,
más allá de los ojos que todo lo perdieron,
más allá de las vidas que la lluvia deshonró,
en la herida más dolorosa del espíritu
la cicatriz va labrando su labor de ternura:
los candorosos pájaros aprenden a cantar
de nuevo en el silencio de las muchedumbres.
Lézignan-Corbières, noviembre 1999
(Versión de Iswe Letu)
(*) El título es nuestro
martes, 22 de diciembre de 2009
Auxiliadora Espinoza: El sol se ha ido velozmente
Auxiliadora Espinoza: El sol se ha ido velozmente
*
El sol se ha ido velozmente
En la noche, sueve
tus pasos se han oído
tras el gotear de la lluvia.
-
Talleres de Poesía de Jinotega
*
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Años IV. Número 10, enero de 1984.
Responsable: Julio Valle-Castillo
Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)
Etiquetas:
Auxiliadora Espinoza,
literatura popular,
Nicaragua sandinista,
poema,
Poesía Libre
viernes, 4 de diciembre de 2009
Reina María Rodríguez: Para cualquier árbol muerto
aquí
antes había un árbol
que quizá dio poca sombra
y alguna vez echó flores moradas
que pisamos sin querer,
antes allí había un árbol
hoy sólo está el tronco
donde me siento a pensar.
el tronco estaba enfermo
y alguien vino y lo cortó.
pero es bueno sentarse en el tronco de un árbol
muerto aún al saber
que no crecerán sus ramas nuevamente
y nunca podremos arrancar
de la tierra
sus raices.
__________
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año V. Número 14, marzo de 1985.
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Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)
antes había un árbol
que quizá dio poca sombra
y alguna vez echó flores moradas
que pisamos sin querer,
antes allí había un árbol
hoy sólo está el tronco
donde me siento a pensar.
el tronco estaba enfermo
y alguien vino y lo cortó.
pero es bueno sentarse en el tronco de un árbol
muerto aún al saber
que no crecerán sus ramas nuevamente
y nunca podremos arrancar
de la tierra
sus raices.
__________
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viernes, 30 de octubre de 2009
Juan Urbina Osegueda: Muchacha
Juan Urbina Osegueda: Muchacha
+
Muchacha de pelo amarillo y ojos verdes
te conocí una tarde cuando el sol
se iba ocultando.
Tocabas guitarra
y yo escuché canciones.
Detrás de tus labios
--------------------unos dientes blancos
blancos como los lirios que florecen en julio.
Vos me hacés recordar a otra machacha
que vi una mañana
en el jardín
cortando flores de banderas amarillas.
Taller de Poesía de Estelí
*
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Años IV. Número 10, enero de 1984.
Responsable: Julio Valle-Castillo
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+
Muchacha de pelo amarillo y ojos verdes
te conocí una tarde cuando el sol
se iba ocultando.
Tocabas guitarra
y yo escuché canciones.
Detrás de tus labios
--------------------unos dientes blancos
blancos como los lirios que florecen en julio.
Vos me hacés recordar a otra machacha
que vi una mañana
en el jardín
cortando flores de banderas amarillas.
Taller de Poesía de Estelí
*
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Años IV. Número 10, enero de 1984.
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jueves, 29 de octubre de 2009
Celso Emilio Ferreiro: El Mercader
Celso Emilio Ferreiro: El Mercader
+
En la triste sociedad que lo nutría,
regida por la ley de los escalatorres,
las cosas no eran buenas ni malas,
eran sólo pérdidas y ganancias.
Todo era producto y mercancia,
y todo tenía precio, incluso el alma.
Pongamos, pues, un precio razonable
a quien vivió con gusto en este fango
y ahora está pudriéndose en la tierra
que nunca amó: un kilo de barro.
+
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Años IV. Número 10, enero de 1984.
Responsable: Julio Valle-Castillo
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Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)
+
En la triste sociedad que lo nutría,
regida por la ley de los escalatorres,
las cosas no eran buenas ni malas,
eran sólo pérdidas y ganancias.
Todo era producto y mercancia,
y todo tenía precio, incluso el alma.
Pongamos, pues, un precio razonable
a quien vivió con gusto en este fango
y ahora está pudriéndose en la tierra
que nunca amó: un kilo de barro.
+
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Años IV. Número 10, enero de 1984.
Responsable: Julio Valle-Castillo
Consejo Editorial:
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miércoles, 14 de octubre de 2009
Juan Ramón Jiménez: Rubén Darío
Rubén Darío por Juan Ramón Jiménez
8 de febrero de 1916
Peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.
Rubén Darío
*
I
No hay que decirlo más. Todos lo saben
sin decirlo más ya.
¡Silencio!
-Es un crepúsculo
de ruinas, deshabitado, frío
(que parece inventado
por él, mientras temblaba),
con una negra puerta
de par en par.
Si. Se la ha entrado
a América su ruiseñor errante
en el corazón plácido. ¡Silencio!
Si. Se le ha entrado
a América en el pecho
su propio corazón. Ahora lo tiene,
parado en firme, para siempre,
en el definitivo
cariño de la muerte.
*
II
Lo que él, frenético, cantara,
está, cual todo el cielo,
en todas partes. Todo lo hizo
fronda bella su lira. Por doquiera
que entraba, verdecía
la maravilla eterna
de todas las edades.
*
III
La muerte, con su manto
inmenso, abierto todo
por tanta armonía reentrada,
nos lo quitó.
Está, ¡rey siempre!,
dentro, honrado el sepulcro,
coronado de toda la memoria.
*
IV
¡Ahora si, musas tristes
que va a cantar la muerte!
¡Ahora si que va a ser la primavera
humana en su divina flor! ¡Ahora
sí que sé dónde muere el ruiseñor!
¡No hay que decirlo más!
¡Silencio al mirto!
*
Boston,
12 de marzo
*
Juan Ramón Jiménez
8 de febrero de 1916
Peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.
Rubén Darío
*
I
No hay que decirlo más. Todos lo saben
sin decirlo más ya.
¡Silencio!
-Es un crepúsculo
de ruinas, deshabitado, frío
(que parece inventado
por él, mientras temblaba),
con una negra puerta
de par en par.
Si. Se la ha entrado
a América su ruiseñor errante
en el corazón plácido. ¡Silencio!
Si. Se le ha entrado
a América en el pecho
su propio corazón. Ahora lo tiene,
parado en firme, para siempre,
en el definitivo
cariño de la muerte.
*
II
Lo que él, frenético, cantara,
está, cual todo el cielo,
en todas partes. Todo lo hizo
fronda bella su lira. Por doquiera
que entraba, verdecía
la maravilla eterna
de todas las edades.
*
III
La muerte, con su manto
inmenso, abierto todo
por tanta armonía reentrada,
nos lo quitó.
Está, ¡rey siempre!,
dentro, honrado el sepulcro,
coronado de toda la memoria.
*
IV
¡Ahora si, musas tristes
que va a cantar la muerte!
¡Ahora si que va a ser la primavera
humana en su divina flor! ¡Ahora
sí que sé dónde muere el ruiseñor!
¡No hay que decirlo más!
¡Silencio al mirto!
*
Boston,
12 de marzo
*
Juan Ramón Jiménez
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