Martín de Mena (Manuel): 'La Sombra'
Presumís que sabéis mucho,
'más yo sé que no sé nada'
y sólo soy en el mundo
como una sombra que pasa...
Hoy trabajo existo, lucho,
anhelando por mi casa,
y mañana cual el humo...
¡mi sombra no será nada!
El Perdigón, octubre de 1945
(Del libro 'Extrañas profundidades', pag. 79; edita: Manuel Matín de Mena, c/ La Portilla, 23; El Perdigón (Zamora); imprime: Gráficas Duero, c/Libertad, 13, Zamora)
A la revista 'Caminar Conociendo', nº 9, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
domingo, 15 de marzo de 2009
viernes, 19 de diciembre de 2008
Acompañando a Mutabaruka
Caminando en 'presencia'(*) de Mutabaruka
*
Un poema para una literatura contra el racismo
*
Eternamente presente
Aquí y ahora mismo
Más allá de las distancias forma viva
A pesar del tiempo que todo lo gasta
De la vieja amistad que amo
Convirténdolo en humareda
Procesión lenta, majestuosa
Como brujas de unos verano
De nubes que parecen
Elevándose en el cielo
El brillante resplandor del sol
Luminoso recuerdo presente
Reflejado en el curso del agua
Que vivifica ese pasado
Indolente que murmura
Encarnizado en luchas
Viejos recuerdos embellecidos
Que nos hicieron poco a poco
De nuestra infancia común.
No eres más que un delgado
Hilo de agua en el brumoso desierto de esos días
Vacíos, vanamente absorvidos
No eres más que una gota de recuerdo
Que se transforma en río en el desierto de estos días
huecos, ferazmente rememorados
Un saludo siquiera
Un recuerdo perenne
Para ti que no olvido
Para ti que no has muerto
Eterna presencia de la vieja amistad...
Iswe Letu
Tomado de http://ever-enen12.blogspot.com/
*
Un poema para una literatura contra el racismo
*
Eternamente presente
Aquí y ahora mismo
Más allá de las distancias forma viva
A pesar del tiempo que todo lo gasta
De la vieja amistad que amo
Convirténdolo en humareda
Procesión lenta, majestuosa
Como brujas de unos verano
De nubes que parecen
Elevándose en el cielo
El brillante resplandor del sol
Luminoso recuerdo presente
Reflejado en el curso del agua
Que vivifica ese pasado
Indolente que murmura
Encarnizado en luchas
Viejos recuerdos embellecidos
Que nos hicieron poco a poco
De nuestra infancia común.
No eres más que un delgado
Hilo de agua en el brumoso desierto de esos días
Vacíos, vanamente absorvidos
No eres más que una gota de recuerdo
Que se transforma en río en el desierto de estos días
huecos, ferazmente rememorados
Un saludo siquiera
Un recuerdo perenne
Para ti que no olvido
Para ti que no has muerto
Eterna presencia de la vieja amistad...
Iswe Letu
Tomado de http://ever-enen12.blogspot.com/
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poema,
Versión Libre
martes, 25 de noviembre de 2008
Javier Cruz: En la Cruz de Rio Grande
" ... y vos Virginia bañando alegre
tu cotorra amarilla pegada al cuerpo.
Los martin-pescador pirueteando con sus alas
mientras vos agarrabas pedazos de palos secos
para tirárselos a un cherepo.
Y yo te miraba desde la ventana donde la Carmen
-La casa donde alfabetizaba."
Javier Cruz
(Nicaragua)
tu cotorra amarilla pegada al cuerpo.
Los martin-pescador pirueteando con sus alas
mientras vos agarrabas pedazos de palos secos
para tirárselos a un cherepo.
Y yo te miraba desde la ventana donde la Carmen
-La casa donde alfabetizaba."
Javier Cruz
(Nicaragua)
sábado, 8 de noviembre de 2008
Celso Emilio Ferreiro: arriadas las banderas
Arriadas las banderas
nada tiene sentido para mi.
_____
Vencido, voy caminando
sin saber que rumbo llevo.
_____
...
Non se pode tornar
atrás. O tempo pasa
e non volve.
O mar agarda.
O mar.
Anoite sin alba.
Celso Emilio Ferreiro
nada tiene sentido para mi.
_____
Vencido, voy caminando
sin saber que rumbo llevo.
_____
...
Non se pode tornar
atrás. O tempo pasa
e non volve.
O mar agarda.
O mar.
Anoite sin alba.
Celso Emilio Ferreiro
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jueves, 6 de noviembre de 2008
Oscar Cruz Palencia (*): Invocación (1)
I
Con la sonora pulsación del agua,
con el fragor terrible de los vientos,
con el sabor salado de la espuma,
yo resucito el timbre de tu verbo
que te hace oración
y mar, Maestro.
De lleno
en el dintel
purísimo del pueblo.
De lleno en el rifle de Sandino
y el grito clamoroso del obrero,
con la tenaz campaña del infante
y la leción martiana del sincero.
De lleno
con el trigo de los libres
y la mazorca de oro de los buenos.
De lleno con las manos repartidas
traslado a nuestro sitio tu jilguero.
II
Enrique Muñoz Meany.
Guerrrillero.
Tu limpia carabina de palabras
melló la noche orgiástica del cuervo.
Tu antorcha sideral
de libro y fuego
fundió la pasta amarga del veneno.
Tu claro sustantivo americano
deshizo el mil retazos la iracundia
del rubio mercenario en su viñedo.
Enrique Muñoz Meany.
Hombre portento.
Tu sangre de Motagua
regó el huerto
del pecho incandescente de los negros.
Maestro inclaudicable de los libres,
dictando la lección del insurrecto.
Tu limpia catarata de verdades
bañó la imagen nústica del tiempo,
rompió en rompecabezas de la duda
y ardió con furia sólida de infierno.
Enrique Muñoz Meany
hecho bandera
del alto ciudadano en su granero.
III
No hay duda, Muñoz Meany. Tu alfabeto,
tu voto palpitante de soldado
se nutre en los salitres del desierto
al lado del Argel encadenado,
se nutre en las colonias del silencio
con aire de africano
y borinqueño.
Enrique Muñoz Meany hecho estallido
de seda, fulminante y de lucero.
No hay duda,
Muñoz Meany, que en las aguas
del río tutelar de nuestros metos
habrá un horario nuevo de horizontes
sin cárcel, ni grilletes, ni negreros.
La gran amanecida de los hombres
te lleva en sus fulgores, ¡hombre recio!
Muñoz Meany, que en los lechos
del sueño campesino
estás completo,
que en cada amanecer del explotado
despierta tu Bolivar de alma y sueño,
que en toda la neblina de tus muelles
descansan las amarras de tu cuerpo.
No hay duda,
Muñoz Meany, que la ruta
del puma colosal está en tu acecho,
que cada desayuno encarcelado
lo endulzan las esencias de tu acero,
que en toda geografía ensombrecido
se yergue el gran mensaje de tu incendio,
que en todo polvorín de amor y lucha
estás con el machete de Maceo.
No hay duda,
Muñoz Meany, guerrillero,
que en todas las almohadas del rebelde
se acuesta el infinito de tu cielo.
____________
(*) Poeta guatemalteco
(1) Extraído de la publicación 'Guatemala Comercial'
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Jorge Luis Borges: Milonga de Manuel Flores
Milonga de manuel Flores
...
Y sin embargo me duele
decirle adiós a la vida,
esa cosa tan de siempre
tan dulce y tan conocida.
Miro en el alba mi mano
miro en la mano las venas;
con extrañeza las miro
como si fueran ajenas.
Jorge Luis Borges
...
Y sin embargo me duele
decirle adiós a la vida,
esa cosa tan de siempre
tan dulce y tan conocida.
Miro en el alba mi mano
miro en la mano las venas;
con extrañeza las miro
como si fueran ajenas.
Jorge Luis Borges
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viernes, 5 de septiembre de 2008
Antonio Fernández, muebles de jara
Fuimos a ver una exposición de muebles. Artesanos.
El que exponía era el artesano Antonio Fernández. Aficionado. Que todo hay que decirlo para que se entienda bien. Aficionado en sus ratos libres. Muchos. Suponemos. Porque está jubilado.

Habrá... no, habrá no, hay muchos aficionados a la artesanía.
Hay que decir que, en Antonio, estos muebles, han brotado de sus manos por desafío. Le decían, todos, que con eso, con la jara, no se hacía nada más que cisco. Era difícil de trabajarla. Dura como la roca. Rompe hasta las herramientas. Pesada...
Pesada si, es cierto, es pesada la jara. Lo pudimos comprobar levantando alguno de los muebles.
Ante ese reto comenzó haciendo una trona. A ver que pasaba. Una trona, ya lo sabéis, seguro, aunque nosotros no lo sabíamos, es una sillita alta de niño. Resultó. ¡Vaya si resultó! Le sirvió a sus nietos. Ahí estaba. Como nueva.
Luego, Antonio Fernández se atrevió a construir una cómoda, un arcón o baúl, una lámpara, una mesilla, un costurero, una mesa de salón, una mesilla, un botellero, marcos para cuadros... una especie de biombo aun sin terminar... no muchos, la verdad, pero exquisitos.
Una muestra de las posibilidades, una sola, que puede dar esa madera llamada de jara la fuimos a ver en Las Navas del Marqués.
Y Las Navas del Marqués es tierra de jarales. Un poeta navero, Urbano Blanco Cea, tituló su último libro de poemas 'El Alijar, jara en flor'.
Y en Las Navas ha expuesto este artista. En Los Toriles. Un espacio de exposiciones del ayuntamiento de esta localidad abulense.
Le preguntamos por el proceso que desemboca en esos hermosos muebles. Nos llevó a un rincón donde tenía, arrimados a la pared, varios palos de jara: un palo con hojas verdes, sin hojas pero verde, uno seco si pulir y otro mondo y lirondo.
El obstáculo principal para trabajar la jara es, que al ser un arbusto, su desarrollo es limitado, tanto en altura como en grosor. No es fácil encontrar palos largos o gruesos. La búsqueda es laboriosa, invirtiendo mucho tiempo y paciencia. El ramaje tampoco es recto generalmente. Y no admite enderezamiento. Vuelve siempre a la curva que tenía.
-De modo que con esas características, inherentes a la madera, tienes que trabajar. No hay más remedio.
Para construir la lámpara de pie, por ejemplo, tuvo que unir varios trozos. Por lo que la exposición tiene un valor adicional innegable.
Ahora, Antonio Fernández quiere dar un salto: las ramas retorcidas de la jara podrían dar muchas posibilidades a la imaginación creadora, a la fantasía. Y teniendo en cuenta esta muestra de muebles se abre un potencial de esperanzas.
Fuimos a ver una exposición de muebles y salimos convencidos de que estábamos ante un artista. El tiempo lo dirá.
De momento, la artesanía es ya un grado. Elevado. Enhorabuena Antonio Fernández.
El que exponía era el artesano Antonio Fernández. Aficionado. Que todo hay que decirlo para que se entienda bien. Aficionado en sus ratos libres. Muchos. Suponemos. Porque está jubilado.

Habrá... no, habrá no, hay muchos aficionados a la artesanía.
Hay que decir que, en Antonio, estos muebles, han brotado de sus manos por desafío. Le decían, todos, que con eso, con la jara, no se hacía nada más que cisco. Era difícil de trabajarla. Dura como la roca. Rompe hasta las herramientas. Pesada...
Pesada si, es cierto, es pesada la jara. Lo pudimos comprobar levantando alguno de los muebles.
Ante ese reto comenzó haciendo una trona. A ver que pasaba. Una trona, ya lo sabéis, seguro, aunque nosotros no lo sabíamos, es una sillita alta de niño. Resultó. ¡Vaya si resultó! Le sirvió a sus nietos. Ahí estaba. Como nueva.
Luego, Antonio Fernández se atrevió a construir una cómoda, un arcón o baúl, una lámpara, una mesilla, un costurero, una mesa de salón, una mesilla, un botellero, marcos para cuadros... una especie de biombo aun sin terminar... no muchos, la verdad, pero exquisitos.
Una muestra de las posibilidades, una sola, que puede dar esa madera llamada de jara la fuimos a ver en Las Navas del Marqués.
Y Las Navas del Marqués es tierra de jarales. Un poeta navero, Urbano Blanco Cea, tituló su último libro de poemas 'El Alijar, jara en flor'.
Y en Las Navas ha expuesto este artista. En Los Toriles. Un espacio de exposiciones del ayuntamiento de esta localidad abulense.
Le preguntamos por el proceso que desemboca en esos hermosos muebles. Nos llevó a un rincón donde tenía, arrimados a la pared, varios palos de jara: un palo con hojas verdes, sin hojas pero verde, uno seco si pulir y otro mondo y lirondo.
El obstáculo principal para trabajar la jara es, que al ser un arbusto, su desarrollo es limitado, tanto en altura como en grosor. No es fácil encontrar palos largos o gruesos. La búsqueda es laboriosa, invirtiendo mucho tiempo y paciencia. El ramaje tampoco es recto generalmente. Y no admite enderezamiento. Vuelve siempre a la curva que tenía.
-De modo que con esas características, inherentes a la madera, tienes que trabajar. No hay más remedio.
Para construir la lámpara de pie, por ejemplo, tuvo que unir varios trozos. Por lo que la exposición tiene un valor adicional innegable.
Ahora, Antonio Fernández quiere dar un salto: las ramas retorcidas de la jara podrían dar muchas posibilidades a la imaginación creadora, a la fantasía. Y teniendo en cuenta esta muestra de muebles se abre un potencial de esperanzas.
Fuimos a ver una exposición de muebles y salimos convencidos de que estábamos ante un artista. El tiempo lo dirá.
De momento, la artesanía es ya un grado. Elevado. Enhorabuena Antonio Fernández.
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