viernes, 28 de octubre de 2011

Euskadi, ETA: recuerdos personales (7)


En Azcoitia se celebró una asamblea. Era un viernes. Al principio de la llamada Democracia. Quizás 1976. Se leyó una carta de Txomin Goñi Tirapu, enseñante que daba clases en la localidad, donde decía que había tenido que huir de la policía acusado de ser del FRAP. La asamblea se solidarizó con él y reivindicó la salida de la cárcel de tres vascos encarcelados: Apala. Larena y Chivite. Los dos primeros de ETA, y el otro del PCE (m-l) y FRAP. Eran vascos los tres. Se aprobó esa demanda para los tres. A  la mañana siguiente, sábado, empieza la manifestación. La pancarta de la cabecera reza: 'Apala, Larena, askatu'. Solo dos. Y se grita eso: '¡Apala, Larena, askatu!' o '¡Chivite askatu!', pero por separado. Entonces un hombre alto, fornido, de incipiente barriga, manos encallecidas, albañil, del PNV para mas señas, me dice:

-No, maisua (maestro en euskera), esto no es así. Ayer, en la asamblea, se aprobó la petición de libertad para los tres sin distinción. Los tres son vascos. ¿No, maisua?

Y con su vozarrón gritó:

-¡Apala, Larena, Chivite, askatu!

Y ya, hasta que acabó la mani, siempre se corearon estos tres nombres en una misma consigna. 

Me sorprendió este peneuvista.

El hecho indica lo poco abiertos, generosos, o 'abertzales', que fueron estos 'abertzlales' (valga la intencionada redundancia) azcoitiarras que organizaron el acto. Muy distintos a los que militaban por Ortuella o Gallarta. Lo digo, pues, por entonces, viajé a esa zona minera de Vizcaya. Y allí, en altas torretas o gruas, con el grave peligro que conlleva colocarlas, colgaban pancartas reclamando la libertad de los tres. Aunque creo que esas pancartas señalaban algo más: que esa parte de Euskadi es distinta a la otra. Euskadi no es solo una sino varias.
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En Cestona otro militante del PNV me sorprendió por algo muy distinto. También era albañil. No tan alto, fuerte y barrigón como el de Azcoitia. Hablábamos de la República y de la Guerra Civil de 1936/39 y me dijo que era rojo, republicano:

-¿O sea que usted es republicano, rojo, de izquierdas?... Como yo.

-Bueno, si, soy rojo. Como usted. Y republicano... pero de derechas, pues soy del PNV. 
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De Azcoitia pedí el traslado a Irún. Allí, a la vera del mar, los ojos se estrellaban menos con las montañas. Podían recrearse un poco mas en las distancias. Y es que, para uno acostumbrado a la llanura de Castilla, el hecho de salir a pasear en Cestona o Azcoitia, y extender la vista, teniendo un obstáculo insalvable, las montañas, no molaba. Es cierto que las laderas siempre verdes me atraían. El paisaje cubierto de bosques de pinos, de helechos y otras plantas, me maravillaba en un primer momento. Ese momento duraba uno pocos días. Luego me cansaba y deseaba de todo corazón que esas laderas desaparecieran de una vez. Los paseos eran un sufrimiento de laderas puestas ahí como paredes de una celda que te impiden ensanchar la vista. Para un castellano. 

En fin... algo parecido, pero al revés, le occurre a un vasco en Castilla... Se ahoga. Lo sé. Me lo han dicho ellos mismos.

seguirá>>>

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